Dentro de cada diente, debajo del esmalte y de la dentina, hay un tejido blando llamado pulpa, donde están los nervios y los vasos sanguíneos. Cuando la pulpa se inflama o se infecta, el diente puede doler y, si no se trata, la infección puede extenderse al hueso. La endodoncia, también conocida como tratamiento de conductos, consiste en limpiar ese interior y sellarlo para conservar tu diente natural. En Nümia te explicamos cuándo se necesita, cómo es y qué viene después.
Cuándo se necesita
La pulpa puede dañarse por varias razones:
- Una caries profunda que llega hasta el nervio.
- Una fractura o fisura en el diente.
- Un golpe, aunque haya pasado tiempo y el diente no se haya roto.
- Restauraciones grandes o repetidas en el mismo diente.
No siempre hay dolor. A veces el nervio se daña poco a poco y el problema aparece en una radiografía de rutina. Por eso las revisiones periódicas en el consultorio importan aunque no te duela nada.
Señales frecuentes
Algunas señales que pueden indicar que la pulpa está afectada:
- Dolor con el frío o el calor que se queda varios segundos o minutos después del estímulo.
- Dolor espontáneo, sin causa aparente, que a veces aparece de noche.
- Dolor al morder o al apoyar el diente.
- Encía inflamada o con una pequeña bolita cerca del diente.
- Un diente que se oscurece con el tiempo.
Ninguna de estas señales es un diagnóstico por sí sola: para saber qué pasa hace falta una valoración.
Cómo es el tratamiento
Primero confirmamos el diagnóstico. En la consulta hacemos pruebas sencillas de sensibilidad y te pedimos una radiografía para ver la forma de las raíces y el estado del hueso.
Durante el tratamiento aplicamos anestesia local para que la zona quede adormecida. Aislamos el diente con una pequeña lámina que lo mantiene limpio y seco, y abrimos un acceso para llegar a los conductos. Los limpiamos y les damos forma con instrumentos muy finos, trabajando con microscopio, que nos deja ver con detalle el interior del diente y localizar cada conducto. Al final rellenamos y sellamos los conductos para que no vuelvan a entrar bacterias.
Según el diente y el caso, la endodoncia puede hacerse en una sola cita o en varias. Te lo explicamos antes de empezar.
Después de la endodoncia
Es normal sentir una molestia leve al morder durante algunos días, que suele mejorar sola o con los medicamentos que te indiquemos. Un diente con endodoncia queda más frágil, sobre todo si ya había perdido mucha estructura, así que casi siempre necesita una restauración final que lo proteja. Muchas veces es una corona, que elaboramos a la medida en nuestro laboratorio. Después hacemos revisiones para confirmar que el hueso alrededor de la raíz sana bien.
Por qué conservar tu diente
Cuando un diente se puede salvar, conservarlo suele ser la primera opción. Tu diente natural mantiene tu mordida, sostiene el hueso que lo rodea y evita que los dientes vecinos se muevan hacia el espacio vacío. Una extracción seguida de un implante es una alternativa cuando el diente ya no tiene arreglo, pero no sustituye la decisión de cuidar lo que todavía se puede conservar. En la consulta te explicamos con honestidad si tu diente puede salvarse y qué esperar en cada caso.
Cuándo consultar
Te recomendamos una valoración si:
- El dolor con el frío o el calor no se va después de unos segundos.
- Un dolor de muela te despierta por la noche.
- Notas inflamación en la cara o en la encía cerca de un diente.
- Recibiste un golpe en un diente, aunque no duela.
Atender la pulpa a tiempo hace que el tratamiento sea más sencillo. Te esperamos en el consultorio para revisarlo.





