Muchas veces no vamos al dentista por falta de tiempo, pero otras tantas lo que nos frena es una idea que escuchamos desde siempre y que nunca cuestionamos. Algunas de esas creencias retrasan consultas que harían falta y dejan que problemas pequeños crezcan. En Nümia te explicamos qué hay de cierto en algunos de los mitos más comunes sobre ir al dentista.
«Que sangren las encías es normal»
Es frecuente, pero no es normal. Una encía sana no sangra con el cepillado ni con el hilo dental. El sangrado es una señal de inflamación, casi siempre por placa que se acumula en el borde de la encía, y si no se atiende puede avanzar hasta afectar el hueso que sostiene a los dientes. Atendida a tiempo, la inflamación suele revertirse con una limpieza profesional y una buena higiene en casa. Si quieres saber más, en Periodoncia te contamos cómo cuidamos tus encías.
«Cepillarse más fuerte limpia mejor»
Al contrario. Cepillarse con fuerza o con un cepillo de cerdas duras desgasta el esmalte y puede hacer que la encía se retraiga, lo que deja expuesta la raíz y causa sensibilidad. Lo que limpia es la técnica: movimientos cortos y suaves, un cepillo de cerdas suaves, el tiempo suficiente y llegar a todas las caras de los dientes. La limpieza entre dientes, con hilo o cepillos interdentales, completa lo que el cepillo no alcanza.
«La limpieza dental desgasta el esmalte»
Una limpieza profesional retira la placa y el sarro, que son depósitos sobre el diente, no el esmalte. Los instrumentos que se usan en el consultorio están pensados para eso. Lo que sí puede pasar es que notes los dientes más sensibles un par de días, sobre todo si había mucho sarro o las encías estaban inflamadas. Esa sensibilidad es pasajera; en cambio, dejar el sarro sin retirar sí daña las encías.
«En el embarazo no se puede ir al dentista»
No solo se puede: es recomendable. Durante el embarazo, los cambios hormonales hacen que las encías se inflamen con más facilidad, y una revisión ayuda a mantenerlas sanas. Las revisiones y las limpiezas suelen poder hacerse sin problema en esta etapa, y cuando hace falta algún tratamiento, lo adaptamos al momento del embarazo y lo coordinamos con tu médico si es necesario. Cuéntanos siempre en la consulta si estás embarazada o crees que podrías estarlo.
«Si me falta un diente que no se ve, no pasa nada»
Aunque no se vea al sonreír, un diente que falta sí tiene consecuencias. Con el tiempo, los dientes vecinos tienden a inclinarse hacia el espacio vacío, el diente de enfrente puede bajar o subir porque ya no tiene con qué morder, y la mordida cambia. Eso puede traer problemas para masticar, desgaste en otros dientes y más dificultad para reponer la pieza después. Hay varias opciones para reponer un diente, como un implante, un puente o una prótesis, y en la consulta te explicamos cuál conviene en tu caso.
«Ir al dentista siempre duele»
La odontología de hoy es muy distinta de la que muchas personas recuerdan. En el consultorio aplicamos la anestesia local con cuidado y esperamos a que haga efecto, te explicamos cada paso antes de hacerlo y acordamos una señal para pausar cuando lo necesites. Para quien siente mucha ansiedad, la sedación consciente es una opción a solicitud, que valoramos contigo antes del procedimiento. Y el Ritual Nümia está pensado para que llegues con calma y vayas a tu ritmo, desde la sala de espera hasta el sillón.
Cuándo consultar
Te recomendamos agendar una valoración si:
- Alguno de estos mitos te ha hecho posponer una revisión.
- Notas sangrado en las encías, dolor o una sensibilidad que no se va.
- Algún diente se mueve o te falta una pieza que no has repuesto.
Una consulta a tiempo resuelve muchas dudas y evita que los problemas crezcan. Escríbenos y agenda tu valoración en Nümia.





